jueves, 14 de mayo de 2015

El espíritu maligno de Yambuy (Zloy dukh Yambuya, 1977) de Boris Buneev

Durante los últimos años de la década de los 40 un grupo de geodestas soviéticos se dedica a elaborar el primer mapa topográfico de las áreas más inhóspitas de la Siberia Oriental. Mientras esperan la llegada de un avión que les recoja para volver de regreso a casa, el jefe de la expedición, Grigori Fedoseev, recibe la noticia de la desaparición de uno de los miembros del equipo. Es el segundo geodesta desaparecido en la montaña de Yambuy. Fedoseev decide entonces volver a Yambuy acompañado de dos miembros del equipo, para buscar a los desaparecidos. Ambos llegan a un campamento de evencos, una etnia indígena de la zona. Allí la anciana Langará le cuenta que ya desaparecieron varias personas anteriormente en Yambuy sin dejar rastro, y lo achaca a la existencia de un espíritu maligno, Jarguí.


El espíritu maligno de Yambuy es una película entrañable, una de esas películas que hubiera disfrutado como un enano si la hubiese visto de pequeño: una aventura por un lugar inhóspito y deshabitado (Siberia) mezclada con elementos sobrenaturales y de terror (el espíritu maligno). Una mezcla perfecta para encandilar (y aterrorizar) a un niño.


Pero, desgraciadamente, su factura técnica es bastante mediocre: hay bastantes cortes abruptos, múltiple fallos de raccord, los actores nativos son bastante mediocres (y los demás actores tampoco brillan demasiado), la fotografía es bastante irregular (no siempre es capaz de aprovechar la enorme belleza de un escenario como Siberia), hay bastantes escenas mediocres y ridículas (como el clímax final), etc.

El mayor acierto es, probablemente, utilizar una banda sonora hecha mediante sonidos de la naturaleza, con la cual se subraya la soledad de sus protagonistas y contribuye a construir una atmósfera opresiva.


No la suspendo aún con sus enormes fallos porque entretiene y porque es una de esas películas a las que les coges un cierto cariño aunque sean malas.


5/10


martes, 12 de mayo de 2015

El sueño de un hombre ridículo (Son smeshnogo cheloveka, 1992) Aleksandr Petrov

Adaptación de la novela homónima de Dostoievski que narra las experiencias de un hombre que, tras llegar a la conclusión de que su vida carece de sentido, decide suicidarse; sin embargo, un encuentro casual con una joven le hace cambiar inmediatamente de opinión.


Después de pasar por una etapa nihilista, al concebir la existencia como algo absurdo, y odiarse a si mismo por no ayudar ala niña que lo necesitaba, el hombre experimenta un sueño, o tal vez una experiencia mística que le revela la verdad. Allí ve un mundo paradisíaco, donde la gente vive en armonía, sin conflicto. El, enamorado de ese mundo, es quien acaba corrompiendolo enseñándoles a sus habitantes a mentir. La mentira engendra todos los demás males del mundo, que se corrompe y engendra egoísmo, violencia, individualismo, corrupción, violencia, etc.


Eso engendra diversos intentos para devolver la armonía a la sociedad: la religión, las leyes y la ciencia. Pero todos fracasan por culpa de la falta de cooperación, de quienes se ponen a si mismo por encima de los demás y destruyen todos sus progresos en favor de sus intereses egoístas. El nihilismo es una postura egoísta e inútil, pero necesaria para llegar a la conclusión a la que llega el protagonista, que el principio central por el que deberían moverse las personas y la sociedad es el principio cristiano de”el amor al prójimo”, persiguiendo siempre la utopía.


Estéticamente es una maravilla, el dibujo combina el expresionismo con un estilo goyesco, además de unos toques de surrealismo y abstracción (casi obligados teniendo en cuenta que se trata de un monólogo interior vertebrado por un sueño). El monólogo interior es un estlo literario que encaja muy bien con el cine de animación y es capaz de expresarlo en imágenes como no podría una película de imagen real. La película enseguida capta al espectador y lo absorbe, resulta emotiva y desgarradora, una verdadera maravilla.


10/10


domingo, 10 de mayo de 2015

Cielo despejado (Chistoe Nebo, 1961) de Grigori Chukrhai

El piloto aéreo Astakhov, héroe de la Unión Soviética durante la Segunda Guerra Mundial, es hecho prisionero por las tropas alemanas. Cuando regresa a casa liberado al acabar la guerra, es expulsado del Partido Comunista, despedido de su trabajo y privado de todas sus condecoraciones. Lo consideran un traidor y espía. Durante años, no puede encontrar trabajo como piloto. Poco a poco, su decadencia se incrementa con el alcohol; pero su esposa, Sasha, luchará por él con la esperanza de que se haga justicia.


El personaje de Sasha, como la protagonista de El 41, es una mujer fuerte e independiente. Aunque al principio de la historia es una niña inocente e ingenua, ya desde entonces tiene iniciativa y valentía. Luego, debido a la guerra y a la necesidad de sobrevivir sola, madura y se endurece. Astakhov, por otro lado, debido a que es tomado por traidor al sobrevivir al cautiverio con los nazis, pasa de ser un hombre alegre y con gran sentido de la responsabilidad y del deber para con el partido y su patria a ser un hombre depresivo y alcoholizado que deja a su familia en la estacada. Como en El $1, la mujer protagonista acaba soportando la responsabilidad de cuidar de un hombre, también su pareja sentimental (además de su hijo).


Además del personaje principal que se convierte en un símbolo del feminismo, la película también trata un tema político como es la injusticia, desconfianza e immobilismo de la Unión Soviética estalinista. Este último tema es tratado de una forma un tanto simplona, pues parece que con el deshielo (simbolizado con una metáfora muy evidente) todos los problemas se solucionen.

Pero sobretodo la película funciona como un retrato muy expresivo del miedo y la miseria de la guerra mediante la particularísima fotografía de Chukhrai, en tonos apagados y sombras duras. Frecuentemente también oscurece la parte superior del encuadre, pero en el apartado fotográfico resulta más convencional que El 41.


Es una película emotiva, muy poética, pero que cae un poco en el melodrama y resulta un poco simplona en el tratamiento del contexto político.


8/10


sábado, 9 de mayo de 2015

Yo paseo por Moscú (Ya shagayu po Moskve, 1964) de Georgi Daneliya

Un día en la vida de cuatro jóvenes en Moscú. Se hacen amigos, se enamoran, se pelean y hacen las paces. Afrontan miles de aventuras que sólo la gente joven puede vivir tan feliz y tan despreocupadamente... La propia Moscú es también una de los protagonistas con sus calles, estaciones de metro, avenidas y malecones... Una ciudad de grandes esperanzas y brillante futuro.


La trama de Yo paseo paseo por Moscú es algo indefinida, pues avanza a base de acontecimientos azarosos. Cada secuencia es relativamente independiente de la anterior, funciona a base de “episodios” o “gags” que solo cogen la trama como punto de partida y se desarrollan mediante acontecimientos sorprendentes. Aún así la trama es fluida, entretiene y divierte. Transmite continuamente un tono alegre, optimista y juguetón; que puede irritar un poco, pero encaja con el género de la comedia con toques románticos.


Combina el optimismo, la confianza en el ser humano, con cierto romanticismo; que expresa de forma un tanto exagerada e irreal mediante sus personajes, las situaciones por las que pasan y la forma de filmar Moscú. Moscú se convierte en un protagonista más de la comedia y se convierte en el centro de muchas escenas. Son especialmente bonitas las primeras imágenes de Moscú o la escena en que vemos una mujer anónima caminando descalza bajo la lluvia.


La combinación de una trama en base a historias cruzadas, ese ya mencionada optimismo y la forma en la que se filma Moscú, convierte ésta en una ciudad, plácida, feliz, vigorosa y llena de vida. Se trata de una canto al optimismo, al amor por la vida; que puede resultar algo infantil, simplón e ingenuo. 


Entretenimiento más que digno, emotivo y sin pretensiones, que se ve con facilidad.


6/10


miércoles, 6 de mayo de 2015

Nido de hidalgos (Dvoryanskoe gnezdo, 1969) de Andrei Konchalovsky

Fiodor Ivánovich Lavretsky regresa a la hacienda de su propiedad después de una larga temporada en el extranjero y una vez consumado el fracaso de su matrimonio. Al poco de llegar conoce a una radiante joven, Liza, hija de su prima, y recibe la noticia de la muerte de su esposa.


Atípica película soviética que sitúa la trama en la clase aristocrática del imperio ruso, sin mencionar en ningún caso el conflicto obrero. Se trata de un romance entre Lavretsky, un hombre idealista y que lucha contra las normas de la moral aristocrática por perseguir un matrimonio con amor, y Liza, una mujer fiel a los preceptos morales aristocráticos, una belleza pura y frígida.


Nido de hidalgos transmite una visión crítica de la nobleza: lo primero que vemos es la gran mansión de Lavretsky invadida por la naturaleza, vieja y maltrecha, absorbida por la maleza y las hierbas. Luego en casi todas las escenas interiores podemos oír los sonidos de la naturaleza, recurso un tanto extraño y desconcertante que te recuerda que el tiempo y la naturaleza se cobran lo que es suyo. Además, se subraya constantemente la vida ociosa de la aristocracia, y presentan una serie de problemas que resultan bastante estúpidos para una mente materialista. La estricta moral aristocrática es la que impide a Lavretsky y a Liza ser felices juntos, una moral totalmente subjetiva y que recorta las libertades individuales. Por otro lado, se caricaturiza la nobleza con un vestuario excesivamente ostentoso y una conducta femenina y un tanto ridícula.


El absurdo del conflicto amoroso, que juega continuamente con las esperanzas y las frustraciones de ambos protagonista, ensalza la necesidad de liberarse de las cadenas de la sociedad y luchar por lo que uno quiere, en este caso el amor en el matrimonio. Se plantea también un tema muy recurrente en el arte ruso, la confrontación entre rusófilos y occidentalistas. Lavrestky expresa un amor idealizado y romántico por la patria, aunque la misma película la presente como decadente bajo el dominio de una clase social desapegada de la realidad. Mientras, los occidentalistas son representados, sobretodo, por el pretendiente de Liza, un hombre un tanto irritante y necio. París se erige como un símbolo de occidente, pero también de la depravación y el libertinaje y los occidentalistas son claramente tratados de pretenciosos. Otro tema que se insinúa levemente es la humanización de la plebe y el recuerdo al desprecio y la injusticia al que eran sometidos por la aristocracia. La madre de Lavrestky fue sirvienta, se lleva muchísimos halagos y se erige como una persona a seguir, y el mismo protagonista se siente atraído a la vida de trabajador, relativizando la supuesta inferioridad con la que los demás aristócratas los tratan.


En el apartado técnico podemos apreciar una fotografía en tono coloridos, la predominancia de escenarios naturales y el uso combinado de sonidos diegéticos naturales con música no diegética, todo ello con una vocación evidentemente esteticista y que evoca un romanticismo y un idealismo que encajan perfectamente con la trama, sus temas y su personaje principal que, todo sea dicho, es interpretado por Leonid Kulagin de una forma un tanto insípida.

En definitiva, una película profunda, técnicamente irreprochable y muy romántica. Notable.


8/10


lunes, 4 de mayo de 2015

Nosferatu (Nosferatu, eine Symphonie des Grauens, 1922) de F. W. Murnau

Año 1838. En la ciudad de Wisborg viven felices el joven Hutter y su mujer Ellen, hasta que el oscuro agente inmobiliario Knock decide enviar a Hutter a Transilvania para cerrar un negocio con el conde Orlok. Se trata de la venta de una finca de Wisborg, que linda con la casa de Hutter. Durante el largo viaje, Hutter pernocta en una posada, donde ojea un viejo tratado sobre vampiros que encuentra en su habitación. Una vez en el castillo, es recibido por el siniestro conde. Al día siguiente, Hutter amanece con dos pequeñas marcas en el cuello, que interpreta como picaduras de mosquito. Una vez firmado el contrato, descubre que el conde es, en realidad, un vampiro. Al verle partir hacia su nuevo hogar, Hutter teme por Ellen.


Nosferatu es una adaptación libre de Drácula, de Bram Stoker, acercando el mito a la tradición romántica alemana, al universo de Hoffmann y al expresionismo alemán. La mirada romántica de Murnau capta a la perfección lo romántico en escenarios naturales y reales; encontrando la belleza poética de bosques, montañas y mares; así como el trágico lirismo de edificaciones antediluvianas, escenario predilecto del terrorífico universo de la fantasía alemana.


Nosferatu es un ente tiránico, infinitamente malvado, pero totalmente indefinido, la sublimación del terrorífico caos que asola a los humanos, y sobretodo a la inquieta alma alemana que ha vivido tantos horrores. Pero Nosferatu es vencido por el sacrificio de Ellen, dada por una especie de caridad cristiana y por su amor por Hutter. Ellen, tras una metamorfosi personal decide sacrificarse por los demás y por Hutter. Entendiendo el expresionismo como la expresión del caos incomprensible y la maldad de lo exterior (la sociedad y la naturaleza), que produce una introspección y una búsqueda de la subjetividad y la emoción como vía de escape; Nosferatu capta a la perfección el espíritu expresionista y le da un giro optimista, pues dicha metamorfosi individual puede vencer el caos y devolver el orden al mundo, aunque eso si, con un sacrificio.


La guinda de ésta maravilla del séptimo arte la pone su apartado técnico, que es perfecto: la icónica caracterización de Nosferatu, la fotografía y los decorados naturales ya mencionados, la iluminación, etc. Nosferatu es la cumbre del expresionismo alemán y del cine de terror de todos los tiempos. Imprescindible.


10/10


domingo, 3 de mayo de 2015

Hermano (Brat, 1997) de Aleksey Balabanov

Danila Bagrov acaba de volver de su estancia en el ejército y no consigue encontrar un destino para su vida. Vaga por las calles a la deriva acompañado de su inseparable reproductor de CDs. De vuelta al hogar, su madre no deja de hablarle maravillas de su hermano Viktor, que vive en San Petersburgo. Siguiendo el consejo de su progenitora, Danila acude finalmente al encuentro del hermano y pronto descubre cuáles son exactamente las actividades a las que se dedica.


El personaje de Danila es bastante complejo y extraño. Se trata de un chico desubicado que no entiende del todo la sociedad y se deja llevar. No tiene una moral clara, sus únicos intereses parecen ser la música, su pareja, las amistades y la familia, pero todos le son prescindibles. Su moral es contradictoria, mata sin remordimientos pero también defiende al débil, a la vez que es capaz de abandonarlo. Como demuestra el final, le mueve una cierta ambición, pero es una ambición vacía, porque no persigue ningún objetivo claro, ni siquiera le interesa el dinero. Actúa en el momento, sin pensar en el futuro y moviéndose impulsivamente; tal vez por eso no tiene consideraciones morales y hace el bien y el mal indistintamente.


Hermano funciona como un retrato de la Rusia pos-soviética y de los problemas que llevo el capitalismo y la de su mala implantación: pobreza (encarnada en el personaje del alemán), delincuencia (el propio Danila), mafias; así como otros problemas tal vez independientes del momento histórico, como la violencia de género. Todo ello confluye para construir una Rusia decadente una generación perdida en torno a Danila. Los escenarios, con esa San Petersburgo tan decadente y ruinosa, la fotografía en tonos fríos y el frecuente clima nublado, contribuyen a la perfección a construir esa imagen de Rusia.


El personaje de Danila puede tener muchos significados. Puede ser una personificación de la decadente Rusia, ahora joven y desubicada en un mundo nuevo que no comprende. También podría tratarse de una personificación del capitalismo y sus ambigüedades, su falta de moral y su salvaje individualismo egoísta, que actúa solo a corto plazo y con los intereses por delante, por ambiguos e indefinidos que sean, aunque puede ser caritativo y compasivo de vez en cuando. Pero si hilamos un poco más fino, tambien se podria entender como la personificación de una Rusia que asume el nuevo sistema, con todas sus contradicciones e inmoralidades, pero continua si dejarse vencer ni avasallar: el mismo Danila manifiesta sus ganas en nombre de Rusia de derrotar a los Estados Unidos y muchos comunistas acusan a los grandes capitales de “mafia legalizada”, por lo que Danila simbolizaría a Rusia dentro de esa mafia pero que mantiene su rivalidad y ambición de victoria asumiendo todas las ambigüedades del capitalismo, con todas sus contradicciones antes citadas.


Dicha profundidad podría ser tan real como aparente, pero lo cierto es que Hermano es una película magnética, atrayente. Su salvajismo y suciedad confluyen con una cierta melancolia y nostalgia para construir una película bastante romántica, y que a la vez resulta atractiva por la ambigüedad moral que capta. En definitiva, una película muy interesante y entretenida y con un carácter muy particular.


8/10