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lunes, 18 de mayo de 2015

La diabólicas (Les diaboliques, 1955) de H.G. Clouzot

El director de un colegio, el señor Delasalle, convive con su esposa y su amante, la profesora Horner. Pero las dos mujeres, cansadas de sufrir la constante tiranía y malos tratos del hombre que comparten, deciden que esa situación no puede continuar...


Sugestivo y áspero thriller de Clouzot, conocido como el Hitchocock, una de sus películas más famosas. Las diabólicas destaca por su atmósfera enrarecida, conseguida gracias a la ausencia de música y a la fotografía en tonos claros, construyendo un estilo pictórico y sonoro ascético que recuerda al cine de Dreyer. Además se trata de una película bastante desesperanzadora: el conflicto moral de la mujer del director, la amoralidad de la amante, el despreciable carácter y amoralidad del director; todos los personajes están corrompidos moralmente.


La atmósfera enrarecida conjuga a la perfección con la trama, bastante escalofriante, que no utiliza una narración ilimitada, como solía hacer Hitchcock, sino que la limita a uno de los personajes, creando suspense a partir del desconocimiento. Eso si, aún con una narración ilimitada, la trama resulta algo predecible, pues no deja nada sin hilar ni a la espontaneidad, y se puede intuir la sorpresa final gracias a la diferencia de protagonismo de los personajes y a su personalidad perfectamente definida, que nos permite entrever intereses ocultes.


Aún así la película crea suspense, sobretodo en el tramo final, y contiene escenas bastante destacables, como las dos de la bañera. Aunque el final me pareció un tanto abrupto, se merece un buen notable.


7/10


domingo, 3 de mayo de 2015

Hermano (Brat, 1997) de Aleksey Balabanov

Danila Bagrov acaba de volver de su estancia en el ejército y no consigue encontrar un destino para su vida. Vaga por las calles a la deriva acompañado de su inseparable reproductor de CDs. De vuelta al hogar, su madre no deja de hablarle maravillas de su hermano Viktor, que vive en San Petersburgo. Siguiendo el consejo de su progenitora, Danila acude finalmente al encuentro del hermano y pronto descubre cuáles son exactamente las actividades a las que se dedica.


El personaje de Danila es bastante complejo y extraño. Se trata de un chico desubicado que no entiende del todo la sociedad y se deja llevar. No tiene una moral clara, sus únicos intereses parecen ser la música, su pareja, las amistades y la familia, pero todos le son prescindibles. Su moral es contradictoria, mata sin remordimientos pero también defiende al débil, a la vez que es capaz de abandonarlo. Como demuestra el final, le mueve una cierta ambición, pero es una ambición vacía, porque no persigue ningún objetivo claro, ni siquiera le interesa el dinero. Actúa en el momento, sin pensar en el futuro y moviéndose impulsivamente; tal vez por eso no tiene consideraciones morales y hace el bien y el mal indistintamente.


Hermano funciona como un retrato de la Rusia pos-soviética y de los problemas que llevo el capitalismo y la de su mala implantación: pobreza (encarnada en el personaje del alemán), delincuencia (el propio Danila), mafias; así como otros problemas tal vez independientes del momento histórico, como la violencia de género. Todo ello confluye para construir una Rusia decadente una generación perdida en torno a Danila. Los escenarios, con esa San Petersburgo tan decadente y ruinosa, la fotografía en tonos fríos y el frecuente clima nublado, contribuyen a la perfección a construir esa imagen de Rusia.


El personaje de Danila puede tener muchos significados. Puede ser una personificación de la decadente Rusia, ahora joven y desubicada en un mundo nuevo que no comprende. También podría tratarse de una personificación del capitalismo y sus ambigüedades, su falta de moral y su salvaje individualismo egoísta, que actúa solo a corto plazo y con los intereses por delante, por ambiguos e indefinidos que sean, aunque puede ser caritativo y compasivo de vez en cuando. Pero si hilamos un poco más fino, tambien se podria entender como la personificación de una Rusia que asume el nuevo sistema, con todas sus contradicciones e inmoralidades, pero continua si dejarse vencer ni avasallar: el mismo Danila manifiesta sus ganas en nombre de Rusia de derrotar a los Estados Unidos y muchos comunistas acusan a los grandes capitales de “mafia legalizada”, por lo que Danila simbolizaría a Rusia dentro de esa mafia pero que mantiene su rivalidad y ambición de victoria asumiendo todas las ambigüedades del capitalismo, con todas sus contradicciones antes citadas.


Dicha profundidad podría ser tan real como aparente, pero lo cierto es que Hermano es una película magnética, atrayente. Su salvajismo y suciedad confluyen con una cierta melancolia y nostalgia para construir una película bastante romántica, y que a la vez resulta atractiva por la ambigüedad moral que capta. En definitiva, una película muy interesante y entretenida y con un carácter muy particular.


8/10


martes, 21 de abril de 2015

El doctor Mabuse (Dr. Mabuse, der Spieler, 1922) de Fritz Lang

La primera versión cinematográfica del Dr. Mabuse consta de dos partes: “El gran jugador” y “El infierno”. El doctor Mabuse es un villano que no se siente atraído por los bienes materiales, sino por el placer que le proporciona jugar con el destino de los hombres.


Mabuse es un personaje muy interesante, es un hombre excesivamente manipulador, que tiene poderes de hipnosis sobrenaturales pero que, sin embrago, esta humanizado hasta cierto punto. Su maldad es producto de un vacío espiritual y emocional que solo le permite disfrutar de la manipulación de los demás. Pero además, cuando pierde sufre y cuando gana lo celebra, algo que aunque parece obvio, la exageración de la maldad de los villanos del cine lo hace hasta raro.


El fiscal cumple con el prototipo de héroe: es honrado, trabajador y valiente. Aunque su personaje no levante demasiado interés, Lang consigue construir un duelo intelectual entre ambos protagonistas entretenidísimo y muy bien hilado, algo muy apreciable dada la complejidad de las tramas de Mabuse. Eso si, sus más de 4 horas la hacen demasiado larga. La trama se podría haber resulto más rápidamente y sin dar tantas vueltas. Por suerte, el buen hacer de Lang detrás de la cámara, el interesantísimo villano y el clímax final elevan el conjunto y evitan que el metraje obstaculice demasiado su visionado.


En el apartado técnico destaca sobretodo el montaje, especialmente en el primer acto, que fue admirado y analizado por el mismísimo Eisenstein. Tiene una fotografía excelente y a unas actuaciones de altura, sobretodo Rudolf Klein-Rogge, que parecía hecho para interpretar a Mabuse, verdaderamente hipnótico.

Película sobresaliente en casi todo, pero lastrada por su largo metraje.

8/10


viernes, 27 de febrero de 2015

39 escalones (The 39 Steps, 1935) de Alfred Hitchcock

Richard Hannay está en un music-hall londinense. De repente, suena un disparo y comienza una pelea. En medio del tumulto, una chica asustada le pregunta si puede ir con él. Richard accede y la lleva a su apartamento...


Nunca he sido un entusiasta de Hitchcock, pero nunca me habia decepcionado tanto como con 39 escalones, supuesta cumbre de su etapa británica junto con The lady vanishes. Me ha parecido absurda, incoherente y muy lejana a la maestría narrativa del mejor Hitchcock.

Resulta incoherente debido a los múltiples agujeros en el guión, problema muy serio tratándose de un thriller. Al principio del film, cuando la mujer que acoge en su casa le cuenta todo a Richard por las buenas y a la primera, ya se nos hace un poco absurda, pero luego, cuando es asesinada por los espías con una pista en la mano y dejándola en la habitación de Richard, la suma incoherencia está servida. Luego los espías pretenderán atrapar a Richard para silenciarlo, dado que ellos mismos le han dado una pista y es posible que la mujer le haya contado algo, pero no se les ocurre matarlo junto con la mujer, estando a pocos metros de él. Además, segundos después de asesinarla ya estan en la calle patrullando.


El final mismo resulta incoherente: quien sabe los secretos del gobierno se supone que está aliado con el malo, pero lo confiesa sin vacilar delante de todo el mundo, incluso delante del malo, que evidentemente le ataca y lo mata. En ningún momento se nos indica que ese hombre sea temerario y soberanamente estúpido.

No sólo la trama resulta absurda, sino también el personaje protagonista, al que no importa lo mal que se lo este pasando que siempre sonríe y se mantiene feliz como una perdiz, aunque sus enemigos lo hayan capturado y probablemente estén a punto de asesinarlo. Además, el uso de la cámara rápida en las escenas de acción ahora mismo resulta sonrojante.


Si las continuas incoherencias de la película nos impiden tomárnosla en serio, también contribuyen a ello unos excesivos toques humorísticos, inusualmente abundantes para ser una película de Hitchcock. No es que las películas de Hitchcock estén exentas de humor, pero en The 39 Steps el humor se le ha ido de las manos.

Tampoco estoy diciendo que todo en la película sea malo, el genio de Hitchcock está presente, pero solo a ratos. Es especialmente interesante la escena de la casa de campo con el granjero avaro y creyente extremista. Además, resulta interesante el paralelismo entre el principio y el final, anticipando una pista crucial, y sosteniendo la pista de la canción que se engancha en la cabeza del protagonista, que nos la insinúa durante toda la película. También me pareció curiosa una transición en que solapa el grito de la asistenta al encontrar el cadáver de la mujer y el pitido del tren que muestra la huida del protagonista.

Con todo, me ha parecido una película muy floja, decepcionante y muy sobrevalorada.


4/10


martes, 10 de febrero de 2015

Enemy (ídem, 2013) de Denis Villeneuve

Adam (Gyllenhaal) es un afable profesor de historia que lleva una vida bastante monótona. Un día, viendo una película, descubre a un actor que es idéntico a él. Obsesionado con la idea de tener un doble, la búsqueda de ese hombre tendrá para él consecuencias inesperadas... Libre adaptación de la novela "El hombre duplicado", de José Saramago.


Tras el potente thriller Prisioners, Villeneuve vuelve con otro thriller, pero esta vez con unos tintes psicológicos que recuerdan al Lynch de Lost Highway o Mulholland Drive. La enorme capacidad del cineasta quebequés para crear atmósferas opresoras y para crear tramas rocambolescas pero verosímiles le convierten uno de los cineastas más prometedores de la actualidad.

La película empieza con una corta escena cargada de simbolismo y que nos introduce a la araña, elemento muy presente durante el film y que reaparecerá durante en varias escenas oníricas o alucinatorias, levantando la duda sobre la realidad de dicho prólogo y acercándonos a la mente del protagonista. Tras esta escena se nos introduce en la monótona vida de Adam. La enrarecida atmósfera, construida con una potente fotografía en tonos amarillos y una banda sonora excelente, contribuye a acentuar los evidentes problemas emocionales de Adam. Adam posee un carácter errático e inseguro que a priori resulta inverosímil pero que después resultará clave para entender el film, que tiene múltiples lecturas. Esta inverosimilitud inicial del carácter de Adam puede lastrar el primer visionado de la película.


La trama esta diseñada como un puzzle que te incentiva a ordenarlo, manteniendo el ritmo liberando las pistas justas para ello sin sacrificar el aura de misterio de envuelve la trama. El final resulta abrupto pero clave para “descifrar” el enigma, sin ser para nada excesivamente explicativo. Esta capacidad para mantener el misterio incluso tras el final y ser capaz de mantener diversas lecturas es lo que eleva la película sobre la gran mayoría de thriller que podemos ver en cartelera, además de su potente puesta en escena.


Jake Gyllenhaal esta estupendo en su doble papel, matizando a la perfección las diferencia de personalidad entre sus dos personajes. En definitiva, se trata de un film muy bueno, de lo mejor que se ha podido ver últimamente.


9/10


lunes, 9 de febrero de 2015

Perdida (Gone Girl, 2014) de David Fincher

El día de su quinto aniversario de boda, Nick Dunne (Ben Affleck) informa que su esposa Amy (Rosamund Pike) ha desaparecido misteriosamente. Pero pronto la presión policial y mediática hace que el retrato de felicidad doméstica que ofrece Nick empiece a tambalearse. Además, su extraña conducta lo convierte en sospechoso, y todo el mundo comienza a preguntase si Nick mató a su esposa... Adaptación del best-seller "Perdida", de Gillian Flynn.


David Fincher es uno de los directores estadounidenses más interesantes de la actualidad, pero por desgracia nos encontramos ante una obra menor. Aún así Gone Girl es un película interesante y entretenida que cumple perfectamente con su cometido como thriller, pero no llega a destacar como otras obras del director si han hecho.

Durante los primeros minutos del film Fincher juega con la ambigüedad del personaje de Ben Affleck como posible asesino de su esposa. Ben cumple con su papel sin destacar demasiado, resulta soso como siempre, pero no es capaz de mantener esa ambigüedad, ya sea por una mala construcción del personaje o por una mala actuación.


Tras revelarse el secreto, la trama empieza a avanzar y a retorcer-se cada vez más llegando a un punto en que resulta inverosímil. Además, se produce algún fallo de guión bastante sonrojante (como que Nick encontrase una carta de Amy en la cocina tras un registro exhaustivo de la policía). Además, sus dos horas y media de duración resultan a todas luces excesivas. Aún así la película entretiene y mantiene el interés durante todo el metraje, aunque te ves forzado a mirar el reloj alguna vez.

Lo mejor de la película es, sin lugar a dudas, el personaje de Amy, con una interpretación enorme de Rosamund Pike. Destaca también en puesta en escena y banda sonora, aunque no consigue construir una atmósfera que eleve el interés de la película y mantenga la tensión. Junto con el personaje de Amy el que creo que es el punto mas fuerte del film es ese retrato de la caza de brujas de los medios contra Nick, un tema que siempre me entusiasma.


Con todo se trata de una obra interesante, entretenida y bien hecha.


7/10


martes, 3 de febrero de 2015

La isla mínima (ídem, 2014) de Alberto Rodríguez

España, a comienzos de los años 80. Dos policías, ideológicamente opuestos, son enviados desde Madrid a un remoto pueblo del sur, situado en las marismas del Guadalquivir, para investigar la desaparición de dos chicas adolescentes. En una comunidad anclada en el pasado, tendrán que enfrentarse a un feroz asesino.


El año pasado Alberto Rodríguez nos dejó una verdadera joya del cine patrio. El director andaluz no se queda sólo con esos perturbadores crímenes, envueltos en una perturbación sexual, sino que va más allá filmando un fiel retrato de la convulsa España de la transición, con esas dos Españas en continuo contacto mediante los dos policías protagonistas. Éste obvio interés por la España del momento le da una doble lectura a la película, una, la más convencional, como un “simple” thriller situado en la transición, o dos, como un relato sobre aquello que se tuvo que sacrificar en la transición: la justicia sobre los crímenes del franquismo.


Sea cual sea la verdadera lectura, si algo así se pude afirmar, lo cierto es que se trata de una gran obra. Rodríguez mantiene el interés y hace avanzar la trama con fluidez y un pulso narrativo envidiable. Consigue una atmósfera opresiva y asfixiante mediante una fotografía sofocante, dándole un papel protagónico a las marismas del Guadalquivir y utilizando más sus sonidos que la música. Un trabajo maravilloso que casa a la perfección con el turbio relato que nos cuenta.

Ambos protagonistas hacen un trabajo espectacular interpretando a dos personajes llenos de claroscuros, compañeros y rivales a la vez, que contribuyen a transmitir esa tensión que reinaba en la España de la transición. En el turbio pasado del policía interpretado por Javier Gutiérrez, cercano al régimen franquista, es donde se encuentra la raíz de la lectura política del film. Sus métodos retratan muy bien su pasado, pero mientras el metraje avanza y la trama se tensa, los métodos de su joven compañero cada vez se parecen más a los suyos, desdibujando la delgada línea de la ética policial.


Rodríguez remata la película con un potente clímax y un final amargo que encajan muy bien con la trama y el trasfondo político del film. Una verdadera joya, entre notable y muy buena.

8/10